El mensaje «La llegada de los hijos» enseña que Dios no está buscando solamente creyentes, sino hijos maduros que reflejen Su naturaleza — porque la creación entera aguarda ansiosamente la manifestación de hijos desarrollados, no simples asistentes de iglesia (Romanos 8:19).
El nacimiento espiritual es el punto de partida, pero la madurez es el destino. A través de procesos, pruebas y la guía del Espíritu Santo, Dios forma hijos que gobiernan, liberan y manifiestan Su gloria donde quiera que estén — porque el nuevo nacimiento me convierte en hijo, pero la madurez espiritual me transforma en alguien que representa verdaderamente al Padre.