El mensaje «El deleite del principio» enseña que el hombre no fue creado solo para existir o servir, sino para vivir en comunión con Dios y ser el objeto de Su deleite. Se destaca queel Edén era una atmósfera de relación donde Dios caminaba diariamente con el hombre, y queel pecado no apagó la voz de Dios, sino la libertad del hombre para disfrutarla; convirtiendo el deleite en distancia y la confianza en miedo. Sin embargo, el deseo de Dios por el hombre nunca cambió, y que aunque el hombre se esconde, Él sigue buscando y tocando la puerta. Por eso el llamado central es volver a Jesucristo, porquecuando Cristo entra, restaura la comunión perdida y comienza una nueva temporada de deleite con el Padre.