El mensaje basado en Lucas 15:22, enseña que al volver a la casa del Padre no basta con ser perdonado, sino que debemos ser revestidos espiritualmente: cubiertos, restaurados y habilitados para cumplir su propósito. El creyente es llamado a revestirse con poder de lo alto para servir con el Espíritu, con las armas de la luz para vencer la oscuridad, con la unción de Cristo para reflejar su carácter, con su justicia para vivir por gracia y no por mérito, y con el traje de boda que representa la pureza y la santidad. Este revestimiento produce paz, identidad y dirección, transformando la vergüenza en dignidad. La invitación final es a volver al Padre y vestirnos cada día de su presencia, poder y santidad, para vivir preparados, limpios y fortalecidos en Él.

Felipe Bunster

28/10/2025

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