El mensaje basado en Isaías 53:5, enseña que cada herida que Cristo recibió tuvo un propósito redentor: sanar, liberar y restaurar completamente al ser humano. Aplicar esas bendiciones implica creer por fe en su obra consumada, declarar con nuestras palabras la verdad de su sacrificio, rechazar la culpa y renovar la mente con la verdad de la cruz. También nos llama a vivir en paz, gratitud y adoración, recordando siempre el precio de nuestra redención, y a extender a otros lo que recibimos, siendo instrumentos de sanidad y restauración. En cada azote, Jesús inscribió nuestro nombre, y su sufrimiento se convirtió en nuestra victoria; por eso, el creyente debe vivir no esperando redención, sino disfrutando la plenitud de lo que ya fue consumado.

Cómo aplicar las bendiciones de los azotes de Jesús

Ap Billy Bunster

28/10/2025

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